El-dia-de-nuestro-santo-PORTADA

Anteayer fue mi santo y no se acordó nadie. En mi familia siempre lo hemos celebrado (y siendo 6 hermanos…pues son muchas fechas, de acuerdo) pero ahora que cada uno tiene su propia familia es como si se hubieran olvidado de celebrarlo.

También es cierto que Santa Susana, 24 de mayo, está justo antes del cumpleaños de mi madre (mañana, día 27) y ya se sabe que cumpleaños de madre frente a santo de la cuarta hija…pues sales perdiendo.

Esta introducción sirve para explicar un hecho que me viene perturbando desde hace cierto tiempo independientemente de la rabieta de niña pequeña de «nadie se ha acordado de mi Santo». Y este hecho es que ya no nos acordamos de celebrar el día de aquellos que llevan nuestro nombre.

Dicho así suena heroico y hermoso: «aquellos que llevan nuestro nombre», como si estuviésemos dentro de una novela de caballeros y princesas, pero no obstante, para nosotros los cristianos, tiene una intencionalidad más allá de tener algo más que celebrar (que es muy español, para qué lo vamos a negar) y es la de aportar al nombre de la persona un contenido.

Este contenido no siempre tuvo un origen cristiano (a veces fue pagano), aunque sí religioso. Sabemos que en el Antiguo Testamento los nombres implicaban la misión de la persona en su vida (Abraham, Jacob…) y llegó hasta el Nuevo Testamento (el caso más claro: Cefas-Piedra-Pedro) y a día de hoy la Iglesia honra a los mártires y cristianos importantes otorgándoles el rango de santos e imponiendo un día de onomástica para ellos y permitiéndonos a nosotros el tener modelos de conducta e intercesores ante Dios.

Posiblemente este pasado 24 de mayo me puse triste por el egoista pensamiento de creer que mi familia se había olvidado de mí, pero siempre he estado muy orgullosa de mi castizo nombre y cuando alguien, (porque siempre acaba saliendo la conversación de vez en cuando) pregunta que de dónde proviene mi nombre, aparte de contar la bella historia de cómo decidieron mis padres otorgarme el nombre de Susana, también les cuento su significado: azucena o lirio gracioso (aunque sólo sea porque soy un poco bruta y ello me dulcifica) y, por supuesto, la historia de Santa Susana y de las Susanas que han poblado la historia y a las que admiro, porque esa es parte importante de celebrar el Santo.

El Papa San Juan Pablo II mencionó en cierta ocasión que había que celebrar, aunque fuera de forma discreta, las confirmaciones igual que se celebraban las comuniones; y a mí me gustaría añadir que, igual que celebramos nuestros cumpleaños, dado que cada vez nos ponen menos el nombre según el santo del día, también debemos celebrar, no sólo el del patrón de nuestro pueblo o ciudad, sino el día de nuestro Santo.

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