Me-confieso-No-soy-perfecta-PORTADAMe he pasado todo el verano pensando en algunos artículos que creía realmente necesarios para comentar aquí. Temas importantes en los que he reflexionado mucho y cuya publicación en este blog me parecía un buen cauce para darlos a conocer. Sin embargo, cada vez que me sentaba a escribir me invadía un malestar muy grande porque, ¿cómo puede una persona como yo, con tantos defectos, hablar de estos temas, como si estuviera aleccionando? Y me echaba para atrás.

No sé exactamente qué me ha llevado a escribir justo hoy. No me siento más querida ni más perdonada por mis pecados (entendámonos, tampoco menos) y no he tenido ninguna catarsis. Tampoco ha sido un verano especialmente bueno personal o profesionalmente hablando, ni me he sentido espiritualmente más llena y preparada para dar un paso adelante; pero sencillamente me he sentado a escribir y sabía lo que tenía que deciros, queridos lectores, queridos amigos: me confieso: no soy perfecta.

Así que no debo abandonar este blog, ni estos pensamientos que tengo, ni estas inquietudes que son necesarias compartir. Quizás porque alguien tiene que hacerlo. O porque al final hacemos lo que podemos. O porque perfecto sólo es Dios. O porque si es Él el que guía mis dedos sobre el teclado para que hable sobre temas importantes, mi labor es seguir haciéndolo y no dejar que mis imperfecciones me impidan hablaros de temas trascendentes sobre los que reflexionar, aprender o compartir. Al fin y al cabo, no se puede andar viviendo con miedo, ¿no?

Así pues, como seres imperfectos que somos, no debemos avergonzarnos de ello, sino trabajar para ser mejores. Eso, e intentar no olvidar ser humildes cuando demos consejos (en mi caso cuando os escriba) para que recordemos que nuestra palabra no es ley, que debemos respetar la libertad de los demás y que no somos perfectos, aunque aspiremos a ello. El resto…pues Dios dirá.

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One thought on “ME CONFIESO: no soy perfecta

  1. Ay Susana, tranquila todos tenemos temporadas, días que nos echaríamos a la basura..por nuestras imperfecciones, es bueno darse cuenta e intentar mejorar…pero eso sí, sin lapidarnos…es bueno trabajar en nuestros errores y pecados porque caer en ellos nos mantiene infelices…. pero es quizá mucho más bueno aceptar nuestras limitaciones, y ponerlas a los pies del Señor….la perfección no existe, sólo en Dios, y es que el listón está tan alto!!! … cada uno tenemos nuestra cruz…o crucecitas que arrastrar y éstas vienen solas, nuestro carácter, o las situaciones, o las frustraciones, o la incomprensión… pero no hace falta q a nuestra cruz le pongamos nosotros más piedras…a veces pedruscosssss…sino llevar la carga lo más liviana q se pueda….y ésto ya sabes…. sólo Dios puede.! aleeeee!! Y recuerda después de la tormenta viene la calma…

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