Perdon-40-dias-PORTADAEl tiempo de Cuaresma es un tiempo muy especial para los cristianos. Es un tiempo de conversión, de invitación al cambio, de especial comunión con Dios, que se nos entregará durante la Pasión para librarnos de nuestros pecados.

En este tiempo de Cuaresma, los 40 días cobran un significado especial. Muchas veces nuestras fechas tienen que tener un significado simbólico (a ver, sabemos que el 24 de diciembre, Nochebuena no nació Jesús y que dos semanas después, el 6 de enero, no vinieron los Reyes Magos a adorarle, pero necesitamos fechas para ajustar nuestro apretado calendario anual de festividades) pero la Cuaresma transcurre durante 40 días porque realmente necesitamos este tiempo para prepararnos para la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

40 días fueron los que Moisés pasó en el Monte Sinaí, 40 años pasó el pueblo de Israel vagando por el desierto, 40 días ayunó Jesús en el desierto, 40 días diluvió sobre la tierra por orden de Dios. El número 40 siempre ha estado muy presente en la Biblia y los cristianos a día de hoy seguimos usando esta cifra para el tiempo de Cuaresma.

Puede que a día de hoy los cristianos necesitemos pues estos 40 días para pensar, arrepentirnos y dar el paso de reconciliarnos con Dios y con el prójimo. No en balde adolecemos de faltas de humanidad con nuestros amigos, familiares, vecinos y compañeros, y nos cuesta dar ese paso hacia el perdón.

De poco nos sirve pensar que Jesús fue el primero en perdonar a sus enemigos cuando agonizaba en la cruz. Nuestro egoísmo y orgullo nos hace descartar rápidamente las razones por las que estábamos enfadados, inventándonos justificaciones y evitan que pidamos perdón a los que hemos ofendido.

Estos 40 días sirven pues para que tengamos tiempo, a través de la Eucaristía, el Sacramento de la Confesión y las diferentes actividades que propone la Iglesia; para que lleguemos a la conclusión de que hay que llegar a la Semana Santa y a la Pascua de Resurrección con el corazón libre de ataduras mundanas y pecados. Es duro, y a veces nuestro ego nos hará pensar que incluso humillante, pero estos 40 días son tiempo de penitencia real y verdadera, siempre con la alegría de saber que Jesucristo nos ama y que pedirle perdón a uno de nuestros hermanos es pedirle perdón a Él.

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