HISTORIA DE NUESTRA PARROQUIA

NUESTRO IDEAL (el horizonte al que miramos y que soñamos alcanzar) ES:

“SER SAL DE LA TIERRA Y LUZ DEL MUNDO”

Mateo 5, 13-16
Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. » Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

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NUESTRA TAREA COMO PARROQUIA ES: “EVANGELIZAR NUESTRO BARRIO”

¿QUÉ ES EVANGELIZAR?

Evangelizar a un hombre es decirle: «Tú también eres amado de Dios en el Señor Jesús.» Y no sólo decírselo, sino pensarlo realmente. Y no sólo pensarlo, sino portarse con este hombre de tal manera que sienta y descubra que hay en él algo de salvado, algo más grande y más noble de lo que él pensaba, y que se despierte así a una nueva conciencia de sí. Eso es anunciarle la Buena Nueva y eso no podemos hacerlo más que ofreciéndole nuestra amistad; una amistad real, desinteresada, sin condescendencia, hecha de confianza y de estima profundas.

Es preciso ir hacia los hombres. La tarea es delicada. El mundo de los hombres es un inmenso campo de lucha por la riqueza y el poder, y demasiados sufrimientos y atrocidades les ocultan el rostro de Dios. Es preciso, sobre todo, que al ir hacia ellos no les aparezcamos como una nueva especie de competidores. Debemos ser en medio de ellos testigos pacíficos del Todopoderoso, hombres sin avaricias y sin desprecios, capaces de hacerse realmente sus amigos. Es nuestra amistad lo que ellos esperan, una amistad que les haga sentir que son amados de Dios y salvados en Jesucristo.

NUESTRO ESTILO DE VIDA

Lectura de los hechos de los apóstoles 4, 32-35.

En el grupo de los creyentes, todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenían. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor con mucho valor.
Y Dios los miraba a todos con mucho agrado. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego, se distribuía según lo que necesitaba cada uno.

 

“NUESTRA FORMA DE VIVIR, COMO CRISTIANOS, HA DE SER PROVOCADORA” (SAL Y LUZ), VIVIENDO LOS VALORES DE:

  • LA ESCUCHA.
  • LA ACEPTACIÓN.
  • LA COMUNIÓN.
  • LA SOLIDARIDAD.
  • EL PERDÓN A LOS ENEMIGOS.

Es irradiar con sencillez nuestro AMOR, FE Y ESPERANZA, de manera que interroguen a los que nos rodean acerca de nuestra actitud.

Es vivir de tal manera que la gente sienta la necesidad de preguntarnos, ¿por qué vivías así? y les contestemos abiertamente que es porque CREEMOS EN JESÚS.

Pero no es sólo esto, es además la realización de todas las tareas necesarias para mejorar la sociedad.

“TODO LO QUE HUMANIZA, LIBERA Y HACE CRECER LA JUSTICIA Y LA PAZ ES EVANGELIZAR”.

ACCIONES:

  1. Vivir los valores de una comunidad cristiana, entre los grupos de la parroquia, celebrando  juntos nuestra fe.
  2. Con nuestro testimonio, combatir la increencia e indiferencia en el barrio, siendo Sal y Luz.
  3. Ser misioneros con los que viven con mayor precariedad: inmigrantes, parados, pobres, etc… y en los espacios: medios de comunicación, política, etc.
  4. Hablar el lenguaje de la calle, y para eso tenemos  primero que aprender a escuchar, y saber discernir lo que es bueno.
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